La Visual de...

El show (no) debe continuar


Por: Marcos Betanzos* @MBetanzos
“Shigeru Ban is a tireless architect whose work exudes optimism. Where others may see insurmountable challenges, Ban sees a call to action. Where others might take a tested path, he sees the opportunity to innovate. He is a committed teacher who is not only a role model for younger generations, but also an inspiration”, Jury Citation.

Hace dos días se dio a conocer al ganador del Premio Pritzker de este año, de acuerdo al jurado  integrado por Peter Palumbo (Presidente), Alejandro Aravena, Stephen Breyer, Yung Ho Chang, Kristin Feireiss, Glenn Murcutt, Juhani Pallasmaa y Ratan N. Tata, el reconocimiento máximo a la arquitectura en su edición trigésimo séptima recayó en la persona de Shigeru Ban.

Al arquitecto japonés se le ha reconocido con el galardón por sus innovaciones tecnológicas y arquitectónicas que consolidan una trayectoria caracterizada por la precisión para responder ante la emergencia prescindiendo de intereses mediáticos a priori y expandir –sobre todo, esto último- los límites de la disciplina al enfocar todos los alcances de las herramientas tecnológicas, el conocimiento, y la preocupación social –sin camuflaje- a la actividad primigenia de proyectar y después de ello, llevar con causa la difícil labor de cabildear sin convertirse en moneda de cambio o navío propagandístico.

Su ideología ha navegado por diferentes océanos y aún sin llegar a puerto final, se le otorga con el Pritzker, una solemnidad necesaria a las lecciones que pregona desde hace ya casi treinta años. Sin embargo, no hay que confundir su compromiso con la búsqueda del reconocimiento gremial que parece importarle poco.


El mensaje que envían por una parte quienes conforman el jurado, hace ver que un cisma –de índole económico, social o sencillamente ideológico- ha llevado gradualmente a  voltear la mirada hacia un territorio más complejo que no necesariamente se confirma por los derroches formales o los años de práctica; la meritocracia ha disuelto su figura entre formas, presencias globales y retos disciplinares para dar un giro a la esencia misma de la actividad social como motor de la práctica arquitectónica.


De vuelta al origen de este premio, se reconoce la creatividad en un sentido más profundo, en el cual, el arquitecto como profesionista público pone todo lo que puede dar para aportar a la denuncia de la causa fallida antes que someterse a la plácida práctica de la complacencia o la complicidad; deja de lado la voluntad de exhibir sus habilidades personales para reiterar la capacidad colectiva de amplificar la resonancia de iniciativas personales a través de la empatía y la vocación… hay más cosas, muchas más que hacen que Shigeru Ban sea, un profesionista ejemplar como menciona el jurado. 


El jefe va donde los otros no llegan, decía Le Corbusier. Sobre esa frase que emana desde el núcleo del egocentrismo y el sentido omnipotente del arquitecto tradicional, el Premio Pritzker 2014 sentencia: "...los arquitectos podemos ser útiles a mucha gente, no sólo a los ricos", y sí, no todos llegan. 

Relación de imágenes: 
1. Tomada de Dwell.com 
2. Catedral Christchurch (2013). Bridgit Anderson. 
3. Paper Loghouse-Kobe. Hiroyuki Hirai. 
4. Onawa Atelier. 
5. Watertowers hafencity hamburg tomada de designboom.com

*Marcos Betanzos (Ciudad de México, 1983) es arquitecto, fotógrafo y articulista independiente. Becario FONCA 2012-2013 por su proyecto #BORDOS100 y miembro del Consejo Editorial de la Revista Domus México, América Central y el Caribe.


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