La Visual de... La dignidad como bandera

El bullicio de la reconstrucción posterior al sismo del 19 de septiembre sigue latente, estamos por llegar al onceavo mes de la tragedia y la constante continua siendo el desfile interminable de beneficios y botines que se ganan a partir del pretexto de la reconstrucción, donde políticos, delegados, ONG´S, arquitectos y personalidades de toda índole, así como funcionarios e improvisados, han fomentado -sin filtro alguno- estrategias de marketing, despojo y desigualdad al implementar diversos modelos de reconstrucción que consolidan una atención diferencial entre los ciudadanos.

Por Marcos Betanzos @MBetanzos y Cinthia Xochicale*
En nuestro gremio ya lo sabemos: la mayor parte de lo visible son puras piezas de autor desfilando por doquier, un oportunismo implacable ante lo que ha sido una reconstrucción que ha avanzado de manera tortuosamente lenta e incierta en el interior de la república, pero también en la capital del país.


La organización CIUDADania19s (http://ciudadania19s.org.mx) en la voz de Laura Freyermuth alertó ayer durante la presentación del Manual para la reconstrucción con Dignidad CDMX que, en la Ciudad de México se observan diversos modelos que consolidan la inercia de desigualdad histórica de ciertas regiones de la ciudad afectadas por los sismos, lo cual lleva a definir que este proceso de reconstrucción además de carecer de un enfoque con base en los derechos humanos está fundamentado en los inmuebles, en los daños materiales o económicos y no en la calidad de vida de las personas, se ha dejado de lado el horizonte humanitario de la tragedia. Lo que hay es un proceso lleno de trabas, con un lenguaje técnico inaccesible, innumerables documentos que no terminan por cubrir todas las fases de un proceso de reconstrucción y que esclarecen poco o nada la ruta a seguir para quienes día a día viven este vía crucis legal en busca del respeto a sus derechos y el acceso a apoyos institucionales o financieros acordes a su realidad económica.




El proceso de desgaste –se reiteró de la voz de vecinos y los autores del manual- ha sido uno de los daños colaterales más graves, ya que al paso del tiempo lo que ha ido consolidándose es la huella del despojo, la aplicación sesgada de los instrumentos legales y sobre todo la habilidad rapaz de lucrar con las personas damnificadas. La opacidad que existe por parte de funcionarios, instituciones, e instrumentos de apoyo es tal, que no hay homologación entre las estrategias de actuación, se recurre a la desarticulación y confrontación de vecinos y se actúa discrecionalmente sin generar garantías futuras para quienes, por ejemplo, acceden a la demolición de sus inmuebles. En el aire sigue la idea de volver a casa, cada vez más lejana.




Ante este panorama, donde lo que parece salir a flote es siempre la imagen de acción y resolución de las autoridades o agentes protagónicos que dicen seguir trabajando, se contrapone la realidad de muchos vecinos que siguen sin entender cuál es la ruta a seguir, cómo acceder a los planos de sus edificios (muchos arquitectos se niegan a darlos, muchas autoridades se niegan a brindar los documentos de algunos catalogados); cómo realizar trámites que se contraponen; cómo enfrentar las terribles ventanillas de dependencias que no están coordinadas y centralizadas, sino dispersas y enmarañadas; nada se dirige de forma integral al Programa para la reconstrucción. Así, mientras en la superficie se presumen avances, en las profundidades administrativas los damnificados se terminan sus últimos recursos económicos ante la impunidad y la indiferencia.




Estamos a punto de llegar al onceavo mes del sismo del 19 de septiembre de 2017. El escenario no es alentador y lo único que puede llevar a mejor destino es la organización estructurada de los damnificados. De ahí la pertinencia de este manual que es la síntesis del trabajo colaborativo entre vecinas y vecinos afectados directamente y/o organizados por sus barrios (…) En él se propone una forma de entender el riesgo que vivimos, pero, sobre todo, qué acciones concretas podemos realizar considerando lo inmediato y lo constante, desde cuestiones del hogar, lo vecinal, lo legal y el autocuidado. “Se incorporan también alternativas que el gobierno ha definido para la reparación, el reforzamiento y la reconstrucción e incluso, se señalan algunas notas esenciales sobre la reubicación, tema que la ley ignoró por completo.”




El manual que esta organización describe como no definitivo pero necesario. “No es un compendio de recetas”, es un texto dinámico que nace de los diálogos con los afectados, los intercambios e información con especialistas y de la revisión con lupa de las acciones que a cuenta gotas va publicando el gobierno. Está disponible en esta liga: http://ciudadania19s.org.mx/manual/ habrá que difundirlo, consultarlo y sobre todo nutrirlo, la dignidad como bandera, como herramienta de primera necesidad para reconstruir desde el tejido social una ciudad que no merece revitalizarse sólo en el ámbito de la imagen y la arritmia mediática panfletaria y oportunista.






Ilustraciones tomadas del Manual para la reconstrucción con Dignidad CDMX

Fotografías cortesía de Cinthia Xochicale


*Cinthia Xochicale es arquitecta, socia fundadora de FUNDAMENTAL y actualmente cursa el programa de Maestría en Hábitat y Equidad Socioterritorial de la Universidad Iberoamericana Campus Puebla abordando este tema.

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