La Visual de...Arquine, dos décadas después

Arquine se encuentra celebrando veinte años de vida. Se trata de una celebración que nos guste o no, es imposible pasar desapercibida. 


Por Marcos Betanzos
La relevancia para quienes celebramos a la arquitectura en sus diversas manifestaciones, obliga al honesto reconocimiento de todos los que forman y han formado parte de un proyecto que ha podido adquirir con el paso de los años la cualidad de incrementar constantemente su campo de influencia abriendo nuevos horizontes.






En dos décadas, el proyecto encabezado por Miquel Adriá ha logrado apuntalar la agenda para una cultura arquitectónica, y eso no es poca cosa para un país como el nuestro donde la cultura (a secas) no es moneda de cambio. Arquine como proyecto editorial a través de su proyecto emblema: la revista, pero también como editora de libros, plataforma digital, promotora de concursos, programa de radio, congreso, festival, y más, ha llegado al cuerpo de grupos académicos, instituciones gubernamentales, universidades, empresas y medios, despachos de todos los niveles, políticos de todas las trincheras.





No puede negarse que eso tenga su mérito, pero sobre todo debe reconocerse la capacidad de posicionar la mirada en nuevos objetivos que solo puede alcanzar un andamiaje poderoso, una estructura inmutable ante los movimientos oscilantes que produce equilibrar un modelo de negocio exitoso y una empresa cultural. Nada fácil.





Arquine llenó el vacío que dejaron los medios especializados de su época y con ello aglomeró el talento de un grupo de arquitectos con visiones claras de la arquitectura nacional, distantes en la mayoría de los casos del acartonamiento académico y de la nostalgia anquilosada de glorias pasadas. En esa ruta sigue y de la mano de su línea editorial, su consolidación ha ido acompañada de la diversificación de temas, de rutas críticas, discusiones y plataformas de pensamiento; sin embargo, no ha quedado de lado el reproche perenne por sus ejercicios de selección e inclusión que, por fortuna –así lo creo- no es su mayor problema y sí es uno de sus grandes aciertos: frente a la proliferación indiscriminada de medios digitales e impresos que para sobrevivir necesitan material, Arquine marca la pauta para producirlos, dos décadas después.





Si algo parece caracterizar estos veinte años del proyecto es su constante evolución. Como ejercicio evolutivo debe celebrarse, como caso de éxito merece ser aplaudido. ¡Felicidades por estos primeros veinte años Arquine!





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