La exposición pública del proyecto para el Corredor Cultural Chapultepec ha suscitado un debate atípico donde hasta el día de hoy sigue ganando la demagogia y el poder seductor de la imagen, aspectos en los cuales se amparan sus promotores, quienes insisten en mencionar que la legalidad es uno de sus principales sustentos
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| Fotografía cortesía de Gerardo Esquivel |
Por Marcos
Betanzos @MBetanzos
Lo cierto es que con
cada presentación realizada las inconsistencias salen a la luz, la propuesta se
confirma endeble y recaen todos los argumentos de diseño en la viabilidad
financiera, que es, al parecer la que dicta cómo y con qué características debe
resolverse esta intervención para ser sobre todo un buen negocio. Hacerlo
sentaría un precedente importante. ¿Sería ésta la muestra de cómo puede
privatizarse el espacio público de la ciudad con este modelo a seguir?
