Un conjunto habitacional que combina densidad, confort y comunidad, con espacios luminosos, materiales sobrios y una identidad arquitectónica reconocible.
Pensado como un refugio para la vida en comunidad, este conjunto habitacional reúne 25 departamentos de una y dos habitaciones en un entorno que combina densidad y confort. El proyecto se despliega en cinco niveles, organizados en ejes modulares con orientación norte-sur, lo que garantiza ventilación cruzada y una iluminación natural óptima.
Las circulaciones internas, acompañadas por jardines y patios interiores, generan un tránsito bañado en luz, fresco y visualmente amable. Coronando el edificio se encuentra el centro social, un espacio de encuentro y relajación con amenidades diseñadas para la convivencia y una vista privilegiada de la ciudad.
La paleta de materiales apuesta por la sobriedad: concretos claros y chukum que transmiten serenidad, contrastados con una piel de celosía verde. Esta envolvente filtra la luz solar, aporta privacidad a los interiores y otorga al conjunto una identidad contundente y reconocible.
El resultado es un hogar, en Mérida, Yucatán, que invita a desconectar, a vivir plenamente y a compartir, consolidando una propuesta arquitectónica que equilibra funcionalidad, comunidad y carácter propio.
Fotografía: Manolo R. Solís










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