Por Marcos
Betanzos
El equipo de dérive Lab, integrado por
Ximena Ocampo Aguilar, Jesús Ocampo Aguilar y Francisco Paillie Pérez, ha
decidido consumar un proyecto colectivo que se ha incubado por mucho tiempo en
un edificio abandonado, casi imperceptible pero que vigila desde la parte más
alta del barrio la vida de toda una ciudad; un observatorio del suceso ideal
para este joven equipo multidisciplinario enfocado en temas de espacio público,
movilidad activa y vivienda, que han tenido como campo de acción el mundo
editorial, la investigación, los talleres, los viajes, la participación
ciudadana y los manuales urbanos (ver el Primer Manual de Calles Compartidas)
con un objetivo claro: contribuir a la construcción de mejores lugares para la
gente a través de la generación de conocimiento.
