Hace
muchos años en que lo verde, lo sustentable y lo ambientalista comenzó a
circular en boca de todos, de pronto -para la estructura del consumo y la
exigencia de lo políticamente correcto- se convirtió en primera necesidad, en
lo deseable, y con ello se cimentó lo que
desde la superficie significaba ser verde.
Texto: Marcos Betanzos @MBetanzos
Imitar la naturaleza para
sentirse parte de ella y reducir la culpabilidad de ser inevitablemente un
agente exterminador. Siempre he sido escéptico de esa ola que ha logrado
convertir en campañas publicitarias, bastante redituables en términos
económicos, la negación para alcanzar soluciones de fondo ante el inminente
conflicto ambiental en el que transcurre nuestra vida.
