La arquitecta Mónica Mancini compra mobiliario y objetos antiguos -bastante destruidos- y les cambia la imagen de manera radical
Hace un año, Mónica
Mancini llegó a México –ella es argentina y arquitecta- . En su país tenía una
empresa constructora, pero nunca había diseñado muebles. Entonces, puso manos a
la obra, empezó a comprar herramientas, alquiló un local en Pantitlán, una de
las colonias más antiguas del Distrito Federal, y contrató a un ebanista, un pintor
y con el tapicero negocia por proyecto.
