
El proyecto surge por la necesidad de tener una oficina propia para Goldberg Interiores con un espacio suficiente para poder llevar a cabo los diseños de interiorismo. Encontramos nuestro espacio ideal en un segundo piso de un pequeñísimo y angosto edificio, y decidimos remodelar el espacio en su totalidad, tomando en cuenta que sería la carta de presentación del despacho.