La Visual De... El espacio minúsculo

Las investigaciones de Julieta González sobre la vida cultural de la ciudad de Xalapa en Veracruz, hacen una escala obligada al referir el recinto construido en 1852 a petición e iniciativa de Antonio María Cauz. La relevancia de lo que fuera el denominado Teatro Cauz, ubicado originalmente en la Calle del Ganado esquina con la calle de Los Gallos -Actualmente Clavijero y Altamirano- recae en ser el primer foro cultural plasmado en los libros de historia regional y que, a pesar de no ser el primero en su tipo en ser construido en la ciudad, se convirtió con el paso de los años en el más conocido e importante


Por Marco Betanzos
@MBetanzos 
Cambios de nombre y remodelaciones lo llevaron a convertirse en el Teatro Lerdo, posteriormente albergar un cine algunos años y más tarde, concluir hacia la mitad del siglo XX demolido para dar paso a un estacionamiento. Su historia hoy es un eco lejano dentro de la ciudad, casi imperceptible. 









Ahora, a manera de tributo, pero también de evocación por el impacto que tuvo en el ámbito cultural en su ciudad, un nuevo espacio lleva su nombre. Se trata de una minúscula pero sofisticada intervención que resulta ser el segundo acto de un proceso de reactivación en una antigua casona que desde hace cuatro años dio lugar a un café de barrio llamado Flor Catorce.





Localizado en la calle de José María Morelos y Miguel Barragán, este espacio híbrido, complejo en cada una de sus áreas está totalmente vivo: por el día reúne una gran parte de la escena cultural y artística de la ciudad ofertando libros, música, silencio y buen café. Por la noche, sus espacios mantienen su cualidad de atmosferas independientes y uno de ellos, el articulador entre cafetería, tienda y restaurante se ha convertido en el corazón de una nueva librería con un selecto grupo de propuestas editoriales que se transforma en un pequeño foro para recitales y conciertos.




En Cauz se reúnen -bajo pretextos distintos- jazzistas, cineastas, escritores y más personajes disímiles dispuestos a brindarse a un espacio cabalmente intimo que presume y goza de una gran calidad acústica además de una intervención precisa, mesurada y discreta a cargo de BCA Taller de Diseño.





Lejos de ser un bar, totalmente distante de ser una discoteca que contrapone el descanso y la tranquilidad del barrio, Cauz ha convocado a diversos actores culturales de la región y se ha ganado la anuencia de sus vecinos inmediatos, devolviendo un punto de encuentro para la comunidad cómplice de la actividad cultural. Con el foro la noche es activa, pero no incómoda, la música desde el exterior es imperceptible, el escenario aún en su mayor punto de sonoridad permite a varias parejas seguir conversando en espacios contiguos con una taza de café, rodeados de buenos libros y sugerentes tópicos, la arquitectura aquí adquiere una relevancia contundente al no pretender imponerse, permitir una máxima flexibilidad de posibilidades en su configuración y recordarnos que el tiempo (el de la ciudad, el de la casona antigua, el de los libros…) también nos pone a escuchar. Todo pasa en una misma noche expandida al interior de un espacio minúsculo. Sin nostalgia, lo mejor de un pasado distante intenta volver.








Relación de imágenes:
1,2. Dirección de Comunicación Universitaria Departamento de Prensa. Universidad Veracruzana.

3,4,5, 6: Marcos Betanzos





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