Ubicada
en Tepoztlán, Morelos, esta casa se integra con el paisaje mediante un volumen
sólido forrado completamente en piedra texcal, originaria de la zona en la que
se encuentra.
Esta residencia honra y respeta a la tierra, oculta entre la
vegetación del desierto se transforma con el paisaje cada temporada de lluvias.
Sumergida en el terreno, modifica la percepción al habitarla, configurando un
espacio discreto y silencioso.