Desarrollada por Julio García, Cynthia Montoya, Mariana Saldaña, Fernando Lorenzo y Camil Sainz, estudiantes de CEDIM en la carrera de Diseño Industrial y Desarrollo de Producto, en colaboración con el restaurante Pangea, esta colección convierte cada plato en un lienzo vivo donde el chef expresa su creatividad, técnica y visión personal. Cada pieza surge de una reflexión sobre cómo los objetos pueden influir en nuestras emociones y enriquecer la experiencia gastronómica.
Más que un objeto funcional, la propuesta se convierte en un puente entre la cocina y el corazón del comensal. Su diseño busca generar una experiencia sensorial profunda, en la que forma, textura y materialidad acompañan y amplifican el momento de comer. Cada elemento está pensado para dialogar con los alimentos, resaltando su presentación y permitiendo que cada platillo comunique una narrativa única. Así, la vajilla deja de ser un elemento pasivo para transformarse en parte activa de la experiencia culinaria.
El proceso incluyó investigación, observación y colaboración constante con chefs y especialistas, lo que permitió a los estudiantes comprender cómo el diseño puede aportar valor a la gastronomía contemporánea. De esta interacción surgieron propuestas que equilibran funcionalidad, estética y significado emocional.
La innovación radica en su enfoque humano: entender la vajilla como un medio de expresión y conexión. Su contribución al diseño y a la sociedad consiste en recordarnos que los objetos cotidianos también pueden generar conexión, despertar emociones y fortalecer las relaciones entre las personas. Esta colección demuestra que el buen diseño trasciende lo visual para convertirse en una experiencia memorable, capaz de permanecer en la memoria mucho después de terminar una comida.
Fotografía: realizada por los autores
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