Por Lorenzo Díaz @lorenzodiazLa silla, objeto cotidiano por excelencia, nunca ha sido considerada como una pieza de arte, al menos hasta que a un mueblero se le ocurrió formar toda una colección entorno a un objeto que en primera instancia parece obvio. Fehlbaum - exitosísimo empresario - comenzó a coleccionar sillas sabiendo claramente lo que buscaba: contar la historia del diseño y su participación en la sociedad a través de lo que el más amaba, los muebles.

