Vita Veta por Work+ by Serrano+

Un proyecto donde la narrativa espacial no parte del objeto, sino de la escala.
Por: podio @podiomx

En una ciudad donde los showrooms suelen resolverse como catálogos tridimensionales, este espacio decide operar desde otra lógica: deja de exhibir producto para construir experiencia. La madera ya no se ordena en muestrarios fragmentados; se emancipa del formato comercial y se convierte en Vita Veta, una colección de más de cien tonos y acabados que despliega el espectro cromático del material desde su estado más crudo hasta superficies intervenidas con tintes, cepillados y lacas satinadas.

El recorrido comienza con una compresión deliberada. Tres cajas superpuestas, desplazadas sutilmente entre sí, estructuran el espacio como una secuencia de umbrales. La referencia conceptual a las sobreposiciones de Isamu Noguchi no es literal sino atmosférica: volúmenes rotundos que dialogan en equilibrio, generando tensiones contenidas y vacíos estratégicos.

Estas tres cajas ocupan la doble altura del local —cercana a los cuatro metros— y producen un efecto de verticalidad infinita. Sin embargo, la experiencia no es abrupta. La entrada, con una altura controlada, funciona como cámara de transición: el visitante atraviesa un espacio casi doméstico, contenido, donde el material se percibe en proximidad táctil.



Luego, la secuencia se expande hacia la gran galería. La escala cambia. La madera se eleva hasta ocupar el total del paramento, revelando vetas estriadas y patrones orgánicos que solo pueden leerse en formato completo. El showroom deja de ser sala de ventas: se transforma en archivo vertical de naturaleza procesada.

La galería opera como un laboratorio lumínico. La luz natural, filtrada desde la parte superior, acentúa la profundidad de las vetas durante el día. Por la noche, un sistema de iluminación artificial baña los paneles de forma rasante, subrayando la textura y generando sombras mínimas que enfatizan el relieve.

La madera cruda —sin artificios superfluos— actúa como regulador atmosférico. Su capacidad de absorber y reflejar luz produce una calidez perceptible, no escenográfica. El visitante no sólo observa; habita una temperatura visual específica.

Este espacio cuestiona el modelo convencional de exhibición. No organiza la madera como producto aislado, sino como sistema arquitectónico. Las tres cajas superpuestas estructuran el vacío; la galería vertical lo monumentaliza; la luz lo revela.

El resultado es un lugar donde el diseño interior se aproxima a la instalación artística y donde la madera deja de ser superficie aplicada para convertirse en experiencia inmersiva. Un showroom que no vende únicamente acabados: propone una nueva forma de entender la materia en escala arquitectónica.

Fotografía: Jorge Guadarrama










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