Un referente de diseño interior y gastronomía japonesa que demuestra que la renovación arquitectónica puede ser también una reinvención de la experiencia sensorial.
En el segundo nivel de Plaza Sol, uno de los puntos más privilegiados de Boca del Río, Veracruz, se despliega la nueva imagen de este proyecto. El reto fue transformar un restaurante con más de una década de historia en un espacio capaz de ofrecer experiencias renovadas, tanto en su interior como en su fachada.
El local cilíndrico con vista panorámica se convierte en un escenario envolvente, donde cada detalle busca conectar al comensal con el exterior y con una narrativa espacial que combina tradición japonesa y evocaciones marinas. Desde el acceso, una instalación de cadenas suspendidas en doble altura, acompañada de una barra de madera carbonizada con la técnica Shou sugi ban y un jardín Zen, marca el inicio de un recorrido sensorial.
La propuesta no sólo atiende la estética: se bajó el plafón general para mejorar la acústica y la escala, se rediseñaron los sanitarios con texturas contrastantes, y se transformó el área privada en un ambiente cálido y acogedor. Además, se generaron distintos ambientes dentro del mismo espacio para hacerlo más rentable y versátil, incluyendo un área infantil inexistente en la versión anterior. La iluminación juega un papel clave: después de las 7 pm, las luces descienden para dar paso a una atmósfera de bar, donde columnas, barra y lámparas tipo concha permanecen como protagonistas.
Fotografía: Jaime Navarro











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