Por Eugenia González @eugeniagg y Lorenzo Díaz @lorenzodiaz
Programar la visita a este lugar fue un proceso que gracias al correo electrónico fue muy ágil. En un par de mensajes quedó confirmada nuestra asistencia a la comida en el refectorio —muy puntual a las 13:30 horas—y posteriormente tendríamos tiempo de recorrer con un guía todo el espacio interior, para los exteriores nos dejarían libres.
Programar la visita a este lugar fue un proceso que gracias al correo electrónico fue muy ágil. En un par de mensajes quedó confirmada nuestra asistencia a la comida en el refectorio —muy puntual a las 13:30 horas—y posteriormente tendríamos tiempo de recorrer con un guía todo el espacio interior, para los exteriores nos dejarían libres.
