Por:
Marcos Betanzos*
A los pocos espacios que al peatón le
quedan como “reserva territorial”, habrá que ponerlos en la balanza de la
dignidad como espacio transitable y seguro. En la mayoría de las ciudades del país, deja mucho que desear la calidad y las
cualidades de esos reductos de calle que poco a poco han desaparecido
aumentando sus cualidades programáticas y reduciendo su esencia urbana,
nulificando el porqué de su existencia.