Ubicado en el corazón del centro histórico de San José del Cabo, este hotel boutique se concibe como una pieza urbana que dialoga con el tejido peatonal y aporta un espacio público vivo, al tiempo que ofrece una experiencia íntima y vinculada al entorno inmediato.
La organización del edificio integra una planta baja de usos mixtos, dos niveles de habitaciones y un Roof Garden con vistas privilegiadas al contexto urbano. Su implantación responde a la vocación caminable del centro histórico y a la riqueza cromática como expresión de identidad cultural. El volumen se retira para liberar un atrio público que genera sombra, ventilación y una transición gradual entre la calle y el interior.
El acceso se plantea como un umbral abierto, donde un pasaje sombreado articula el encuentro entre espacio público e interior. Más que un objeto aislado, el edificio se concibe como una extensión de la calle, incorporando el flujo urbano dentro de su organización espacial. En el interior, un patio central vertical ordena la circulación, introduce luz natural y favorece la ventilación cruzada. Este vacío actúa como regulador climático y espacial, creando una atmósfera de calma y control lumínico.
Formalmente, el diseño se define por un sistema de muros entrelazados que generan patios y terrazas conectadas. El volumen se escalona para respetar la escala del centro histórico, mientras que la repetición rítmica de sus elementos evoca las banderillas de papel picado que animan las calles de San José.
El uso del color y del estuco artesanal aporta una materialidad sensible y atemporal, consolidando una arquitectura de hospitalidad profundamente arraigada al contexto urbano y cultural.
Fotografía: Oscar Hernández






















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