Ubicado en una de las zonas urbanas más dinámicas de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Centeno&Café se integra en el nivel inferior de una plaza comercial con una posición privilegiada y altamente visible. El local, de 100 m², se concibe bajo un enfoque minimalista y limpio, fiel a la identidad de la marca.
Al ingresar, la barra se convierte en el eje central: un elemento escultórico de terrazo blanco que parece flotar sobre un volumen esférico. Desde ahí, el equipo recibe a los clientes, procesa pagos y prepara las bebidas, mientras los usuarios disfrutan de un espacio diseñado tanto para tomar café como para trabajar.
El proyecto combina la atmósfera de una cafetería con las facilidades de una oficina, organizando distintas zonas mediante mobiliario específico. Tres de los lados del local se abren al exterior con amplios ventanales que conectan visualmente con la calle y generan una bienvenida luminosa. El cuarto lado, revestido con tableros de madera clara, introduce un material natural que suaviza el carácter del espacio y da continuidad al piso. Este muro integra un banco corrido acompañado de vegetación, que delimita y aporta calidez a la zona.
Frente a uno de los ventanales se dispone una mesa blanca con sillas altas en tono café, ordenadas a lo largo del cristal y nuevamente enmarcadas por una barrera verde.
El branding se convierte en un recurso esencial: cada detalle refuerza la identidad de Centeno&Café, dejando una huella reconocible que vincula la experiencia arquitectónica con las sensaciones del café.
Fotografía: Jessy Victorio Robles












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