Un bar que convierte la elegancia de un cóctel clásico en una experiencia arquitectónica y sensorial.
En Barranco, uno de los distritos más emblemáticos de Lima, Perú, una casona restaurada se transforma en escenario para un ritual contemporáneo: beber cócteles como si fueran arquitectura.
El espacio, de 120 m², se concibe a partir de la idea de precisión y elegancia, traducida en un diseño que privilegia la sobriedad y la atemporalidad. Los muros históricos, intervenidos con nuevas texturas, dialogan con acabados actuales y con acentos que evocan la estética Old Fashion, creando un ambiente que oscila entre lo clásico y lo moderno.
La experiencia va más allá de la barra. La iluminación tenue, los contrastes matéricos, la acústica cuidadosamente trabajada y la propuesta gastronómica se integran en una puesta en escena envolvente, diseñada para despertar memoria, gusto y emoción.
En este cruce de tradición y modernidad, el lugar celebra la riqueza cultural de Barranco y propone un entorno donde cada detalle convierte el acto de beber en una vivencia sensorial y arquitectónica.
Fotografía: Renzo Rebagliati
















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