Una exploración de la arquitectura como un equilibrio entre expresión sensorial y narrativa contextual, reafirmando el compromiso de Materia con la memoria cultural a través de la materialidad, la luz y el ensamblaje tectónico. La muestra se desplegó como un recorrido contemplativo por algunas de las obras más significativas del despacho, donde cada proyecto reveló cómo la arquitectura podía convertirse en un medio de narración, identidad y renovación. En este tránsito, se destacaron actos de reutilización, regeneración y reparación que dialogaban con sus propios contextos.
La instalación se organizó en torno a tres estrategias de diseño. El Espacio Intermedio exploraba umbrales y portales como vehículos para trazar el tiempo y establecer vínculos con el lugar. Los Vacíos de luz intensificaban la experiencia sensorial mediante la sustracción, esculpiendo la masa para enmarcar la luminosidad. Finalmente, las Superficies de cambio mostraban envolventes arquitectónicas donde una unidad tectónica singular definía sistemas que expresaban identidad y filtraban la luz.
Un trazo iluminado recorrió el perímetro, revelando maquetas táctiles que invitaban a la contemplación. Suspendido en la parte superior, un lienzo suavemente iluminado desplegaba dibujos, bocetos y detalles técnicos, ofreciendo una visión tanto poética como procesual del pensamiento proyectual. Esta composición estratificada convirtió la exposición en un archivo abierto de experiencia y reflexión.
El conjunto entrelazó los proyectos a través de su capacidad narrativa para comunicar historias culturales, traduciendo memoria, lugar y tradición en lenguaje espacial. La materialidad y el ensamblaje se presentaron como esencia constructiva, mientras la luz se enalteció como “primer material”: fuerza generadora que dio forma a la percepción, reveló la textura y evocó atmósfera.
Con esta propuesta, Materia reafirmó su convicción de que la arquitectura debía conmovernos, no sólo a través del espacio, sino también del significado. Al situar la experiencia humana en el centro del diseño, planteó una visión de la arquitectura como vehículo de inteligencia sensorial y continuidad cultural.
La exposición se presentó en el marco de TIME SPACE EXISTENCE, curada por el European Cultural Center durante la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, en el Palazzo Mora, del 10 de mayo al 23 de noviembre.
Fotografía: Patricia Parinejad











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