Un espacio hecho a la medida de quienes la habitan, entendiendo que es la familia quien la transforma en hogar al personalizar cada rincón.
La propuesta combina tecnologías de ingeniería de última generación con valores estéticos trabajados con minuciosidad, logrando un diseño que equilibra precisión y sensibilidad.
Ubicada en Hermosillo, Sonora, la elección del terreno fue un momento clave. Entre varias alternativas, se seleccionó un polígono irregular con un desnivel pronunciado y un área de reserva colindante que aseguraba vistas abiertas y la contemplación de los atardeceres. Esa complejidad topográfica se convirtió en oportunidad creativa, dando lugar a una organización espacial en distintos niveles que dialogan con el paisaje y con la vida cotidiana de sus habitantes.
La disposición rectangular de las plantas permitió que los frentes hacia la calle y hacia las vistas se desplegaran en sus lados más largos, garantizando iluminación, ventilación y apertura visual en los espacios principales. El volumen se resolvió con geometrías limpias y una retícula de columnas que ordena la estructura, mientras cuerpos volados y terrazas aportan dinamismo. La participación activa de la propietaria, con amplia experiencia en arquitectura y diseño, enriqueció cada etapa del proceso, asegurando coherencia y claridad en las decisiones.
El ritmo de ventanas, terrazas y protecciones solares se definió mediante un juego de llenos y vacíos, acompañado por una paleta neutral de colores y acabados: muros blancos con texturas finas, piedras locales, mármoles importados y la calidez de la madera natural en cielos y pisos. Los ventanales de gran proporción, apoyados en tecnologías contemporáneas, inundan de luz los espacios más vividos. La construcción se apoyó en materiales eficientes y ligeros, reduciendo cargas estructurales y optimizando el sistema constructivo, con muros de contención, columnas metálicas y entrepisos de steel deck que consolidan la solidez del conjunto.
Más allá de la obra material, este proyecto en Hermosillo se reconoce como un ejercicio de colaboración. Clientes, ingenierías y diseñadores trabajaron juntos, perfeccionando ideas y transformando una visión compartida en realidad. El resultado es una casa que refleja tanto la técnica como la emoción de quienes la hicieron posible.
Fotografía: Luis G. Castro














No hay comentarios:
Publicar un comentario