Con una superficie de más de 11,000 metros cuadrados, el conjunto industrial se organiza a partir de un sistema de volúmenes metálicos de distintas dimensiones, cada uno respondiendo a las funciones específicas del programa arquitectónico. El cuerpo principal, dedicado a la producción, alcanza una altura de 14 metros y se convierte en el núcleo del proyecto, revestido por una fachada ondulada de metal oscuro que subraya su carácter monumental.
La fachada frontal, orientada hacia el estacionamiento, se fragmenta en cajas de menor escala que albergan oficinas, salas de reunión y comedor. Estos volúmenes, recubiertos con metal corrugado en tonos claros, generan un contraste visual con el bloque central y aportan dinamismo a la composición.
Un basamento de piedra articula y unifica la imagen del conjunto. Este elemento abraza la caseta de acceso, el estacionamiento y la fachada principal, prolongándose hacia el interior en el vestíbulo y ascendiendo por las escaleras como un hilo conductor que enlaza los distintos espacios. La materialidad del basamento, conformada por bloques de cemento oscuro hechos a mano y perforados en su centro, introduce una dimensión táctil y artesanal que contrasta con las superficies reflectantes del metal corrugado.
La propuesta no oculta su carácter industrial: los materiales elegidos son comunes en este tipo de edificaciones. Sin embargo, la singularidad del diseño radica en la composición precisa de las cajas, en sus proporciones y en la depuración de los detalles. La incorporación de luz natural y vegetación endémica —palmeras y especies desérticas de baja altura— suaviza la escala y aporta un matiz humano al conjunto.
Fotografía: Onnis Luque





















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