El más notable logro arquitectónico de la revolución cubana ha vuelto a ver la luz después del abandono casi total. Un libro, el arma más potente de las verdaderas revoluciones, las ha rescatado del oblivio
Si algo me
gusta de leer es que todos los días aprendo algo nuevo, descubro mundos que
hasta entonces me eran ignotos y debo de confesar que apenas hace unas semanas
mi amigo Marcos Betanzos me presentó al arquitecto, de origen cubano, Ricardo
Porro. Sediento de conocer más me hice del libro que es materia de esta reseña,
un verdadera joya.
