Con este número 60, Arquine cumple quince años. Al releer el texto editorial de la primera edición, podría suscribir los compromisos iniciales. Entonces apuntaba que “…la revista debía ser un proyecto hecho de proyectos, un instrumento de información y un transmisor de ideas y opiniones. Debía ser un canalizador de nuevas propuestas capaces de estimular el análisis, el conocimiento y la creatividad de la cultura arquitectónica nacional e internacional desde un criterio de selección abierto y plural fundamentado en la calidad”.
