Siempre en búsqueda de un Turrell

En México existen 3 instalaciones de James Turrell que se encuentran dentro de su catálogo de obras mundiales



Por: Miguel Angel V. Calanchini. @1_DIA
Para los viajeros que buscamos todo lo relacionado a diseño, como si se tratara de las reliquias sagradas, las instalaciones de James Turrell no son la excepción. Sin duda, es una de las influencias que ha motivado mi apetito por el arte relacionado a la luz, que destaca junto con la de Doug Wheeler y Robert Irwin, entre muchos otros de peso e importancia dentro del movimiento artístico denominado Light And Space iniciado en Estados Unidos en la década de los 60.

En el año 2000, tuve la oportunidad de gozar la obra de Turrell por primera vez en una instalación que era parte de la colección permanente del Museo Sprengler de Hannover en Alemania. Fue todo un descubrimiento y estimulo sensorial que hasta hoy es mi aplicación favorita de la luz, la manipulación e inducción sensorial. El ingreso al recinto dispuesto para la obra es por medio de una trampilla que restringe el acceso de luz externa, a  lo lejos se distingue una fuente de luz color liláceo con forma rectangular que resulta intensa por un breve periodo de adaptación. Al aproximarse a esta aparente superficie que se manifiesta, es casi palpable la materialización de la luz, y al extender la mano ésta penetra la obra, ocurre “la magia” y se crea una relación intima con la obra.

Parece, que el merito de Turrell radica en un constante y exhaustivo análisis que parte de lo teórico por sus estudios en psicología de la percepción; y llegan a lo empírico dentro de la evolución de su obra y avanza en la dirección tanto propositiva como experimental. Su énfasis en suprimir la presencia de las luminarias y por priorizar el efecto da por consecuencia la luz por encima de las demás cualidades del espacio. Este merito es y debe de ser el fundamento de cualquier diseño lumínico, en orden de importancia y jerarquía: efecto, fuente luminosa y luminaria al final y no en sentido inverso como mayormente ocurre.

El ámbito psicológico de la luz es en extremo seductor, porque es un tema completo en sí mismo y requiere ser abordado desde una perspectiva integral así como el perfil que requiere cualquier diseñador en iluminación.

En mi reciente peregrinaje a Frankfurt, por motivo de la feria de iluminación en su edición 2014, fui al encuentro de su obra en el Zentrum für Internationale Lichtkunst Unna, un museo dedicado al arte de luz donde la obra de James Turrell encuentra su perfecto espacio. Dos piezas enriquecen la colección, la primera en el interior del museo de nombre “Floater”(1999), es modesta en dimensiones, sin embargo, no demerita en ningún momento la experiencia. La segunda en el exterior es un Skyspace de nombre “Third Breath”(2005) donde se hace una doble exploración de fenómenos de la luz. El nivel inferior funciona como una “Camera Obscura” proyectando en el piso aquello que se manifiesta en el plano superior, y la planta alta como un espacio de observación.

Por otro lado, con tristeza he leído que la obra “Tending. (Blue)” en la Galería Nasher de Dallas fue declarada por el autor como destruida en 2012 debido a que la construcción de un rascacielos en la zona hace interferencia con la percepción de su creación. Igualmente el MoMA PS1 de Nueva York tiene bajo mantenimiento desde ya hace tiempo, la obra ”Meeting” (1986), lo que hace que sea un año curioso para Turrell en Estados Unidos, mientras en el LACMA en California se presenta una retrospectiva de su carrera que estará abierta hasta finales de mayo de 2014. En otros lugares hay obras que se cierran o permanecen indefinidas.

Pero, ¿por qué en nuestro país pareciera no contarse con una presencia mayor de la obra de este maestro? Y para sorpresa mía; ¿Sabía usted que en México existen 3 instalaciones dentro de su catálogo de obras mundiales? Una en Culiacán denominada “Encounter” (2007), que está actualmente cerrada al público por motivos de revisión por parte del autor. La segunda instalación de nombre “Anfiteather Ochil” (2011) se encuentra en la Hacienda Ochil en Yucatán. Se estrenó en 2012 como una colaboración junto con el compositor Philip Glass; y por último la obra privada “Agua De Luz” en 2012 ubicada en Tixcacaltuyub, igualmente en Yucatán. Así que para los que nos redimimos rindiendo devoción a piezas que han sido tocadas por la gracia de la luz -que son verdaderos diseños de emociones-, vale la pena planear un viaje, por cualquiera que sea el motivo, si es que se tiene la posibilidad de encontrar una instalación de Turrell. A todas luces el futuro no está escrito. Frankfurt 2014.



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