Una intervención que resulta en un espacio flexible, capaz de crecer y responder a escenarios cambiantes.
El principio rector fue claro: trabajar con la naturaleza constructiva existente. El deterioro permitió revelar la materialidad original, dejando expuestos los tabiques en muros y plafones. Para garantizar estabilidad y prolongar la vida útil, se incorporaron elementos contemporáneos: columnas y trabes metálicas en la planta baja, y una nueva cubierta de losacero sobre vigas joist en la planta alta, donde además se conservó el piso original.
El resultado es un espacio flexible, capaz de crecer y adaptarse a escenarios cambiantes. Lo que comenzó como vivienda para los directivos puede transformarse en áreas de trabajo o incluso en espacios de renta para colaboradores, asegurando la vigencia del inmueble a lo largo del tiempo.
El lenguaje arquitectónico combina un carácter industrial con matices contemporáneos, expresando dinamismo y creatividad en cada rincón. En un contexto de abandono patrimonial, esta intervención se erige como manifiesto: preservar no significa detener el tiempo, sino transformarlo en una oportunidad para el porvenir.
Fotografía: Aldo Belenda














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