Casa Gallo por Atelier 16 Taller Arquitectónico


Una propuesta que celebra la sencillez y la autenticidad, mientras reinterpreta la vida doméstica en el corazón de la ciudad.

Por: podio @podiomx

Un ejercicio de integración entre lo contemporáneo y lo tradicional se despliega en esta vivienda situada en el centro histórico de Mérida. La propuesta combina la estética industrial de un loft con la esencia de las casonas coloniales, logrando un diálogo armónico entre pasado y presente.

El proyecto fue concebido para una joven pareja vinculada al mundo creativo, quienes buscaban un espacio que reflejara su relación con el arte y ofreciera una experiencia sensorial desde el acceso. La intervención enfrentó retos normativos propios de la zona patrimonial, al encontrarse en un tramo de la antigua carretera real hacia Campeche y bajo la supervisión de instituciones de conservación.

La casa original, levantada sobre un predio angosto y con una ocupación superior al 90% de la superficie, presentaba una distribución desordenada y escasa ventilación. La estrategia consistió en conservar tres áreas preexistentes —una de origen colonial y dos de temporalidad moderna—, mientras se reorganizaban los espacios para dar lugar a nuevas dinámicas. La demolición de corredores estrechos y la reubicación de la cocina permitieron abrir la vivienda hacia un centro común: una terraza al aire libre que se convierte en el corazón del proyecto.



La sala, ubicada en el primer volumen, recibe con una doble altura y pisos de pasta originales. El mobiliario combina piezas antiguas restauradas con muebles contemporáneos fabricados en madera reciclada, creando un ambiente sencillo y cálido. En el segundo espacio, la cocina-comedor se define por tonos terracota, celosías de barro rojo y contrastes entre cemento blanco y madera reciclada, integrando tradición y modernidad en un solo gesto.

La ambientación se refuerza con iluminación cálida y una paleta cromática que alterna tonos terracota, café y amarillo con acentos fríos en gris, azul y verde. En las áreas privadas, los dormitorios y el estudio exploran gamas frías como el azul aguamarina y el gris, enriquecidas con detalles de mosaicos antiguos reutilizados y muros de piedra expuesta. Cada habitación se abre hacia jardines interiores, favoreciendo la ventilación natural y la conexión con el exterior.

El resultado es una vivienda que, a través de texturas naturales —piedra, madera, cemento y mosaicos de pasta— y un cuidadoso equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo, ofrece espacios tranquilos y relajantes.
















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