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| Colectivo Urbano |
La leyenda urbana narra hasta la fecha, el modo en que un restaurante en Lisboa lo inspiró a concebir un lugar similar con una alberca que pudiera nutrirse de las aguas saladas del mar bajo una palapa. La palapa soñada se convirtió al tiempo en un emblemático restaurante que reunió desde 1915 y a lo largo de 42 años a distinguidos personajes de la política, las artes y la vida bohemia nacional. Antonio M. Olivera murió en 1954 y la historia de la famosa carpa se fue con el viento de los huracanes en dos capítulos tristes para la ciudad. La primera en 1957 y la última en 1975 cuando el huracán Olivia golpeó de nueva cuenta a Mazatlán.
