Un espacio concebido para revitalizar las primeras crujías de un conjunto de hospitalidad en Mérida, abriendo el diálogo entre el interior y la calle a través de la energía del corredor gastronómico. La propuesta se inspira en el cruce entre la elegancia geométrica del Art Déco y la nobleza espacial de la arquitectura colonial yucateca del siglo XVIII, entrelazando ambos lenguajes con sutileza para generar una atmósfera atemporal y sensible al contexto.
La reinterpretación contemporánea de elementos tradicionales se convierte en eje del diseño. Los pisos de mármol, trabajados artesanalmente con patrones personalizados, evocan los tapetes clásicos de las casonas locales en una versión sobria y actual. Al mismo tiempo, se conservaron piezas originales de carpintería —puertas talladas, marcos clásicos y vigas de madera— que hoy dialogan como protagonistas dentro de un lenguaje renovado.
Las molduras y detalles ornamentales reinterpretan la riqueza decorativa colonial en equilibrio con la verticalidad y el carácter gráfico del Art Déco, logrando una composición elegante y contenida. La iluminación, discreta y atmosférica, enfatiza lo esencial para construir un ambiente cálido, íntimo y acogedor.
El mobiliario, seleccionado por su calidad y permanencia, acompaña con serenidad la experiencia gastronómica y el ritual del vino, consolidando un espacio que celebra tanto la memoria arquitectónica como la contemporaneidad.
Fotografía: Eduardo Calvo Santisbón y María Fernanda Espinosa Hoil





















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