Arquitectura comunitaria y tradición reinterpretada.
Este proyecto propone un espacio concebido para fortalecer la vida en comunidad, tomando como referencia la arquitectura vernácula y la tipología de la casa maya. La organización espacial se plantea con un esquema lineal y continuo, unificado por una losa que enfatiza la horizontalidad y genera una fusión armónica entre la contemporaneidad y las formas tradicionales.
La distribución se articula en tres anillos que reinterpretan las albarradas, organizando los usos según la edad de los habitantes. Estos anillos interactúan con la cubierta principal, abriendo accesos y generando un tránsito natural. Los cortes diagonales introducen aperturas estratégicas que enmarcan vistas, regulan la privacidad y refuerzan la seguridad interior. En el centro, una palapa ligera corona el conjunto y alberga el espacio multifuncional, verdadero núcleo comunitario.
La materialidad se define por la sencillez y la coherencia con el entorno: predominan los volúmenes de concreto, acompañados por muros de piedra natural de la región y una cubierta mixta de estructura metálica blanca con paja. La elección refuerza la identidad local y establece un diálogo entre tradición y modernidad.
El resultado es una arquitectura que no sólo responde a las necesidades funcionales, sino que también celebra la convivencia, la memoria cultural y la integración con el paisaje.
Fotografía: Manolo R. Solís









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