Una residencia contemporánea donde el espacio se organiza alrededor de un jardín central que actúa como corazón de la vida doméstica. Más que un patio interior, este vacío verde se convierte en un articulador espacial y atmosférico: garantiza ventilación natural, enmarca las vistas y establece un diálogo constante entre arquitectura y naturaleza.
El acceso principal conduce a un recibidor que se abre hacia una planta libre. Aquí, comedor, sala y bar se disponen en continuidad, conectando directamente con la terraza y el jardín. La cocina, ubicada a un costado, extiende su mirada hacia la alberca, mientras que la estancia se despliega junto al bar, sumando nuevas capas de encuentro y convivencia.
Las áreas privadas se conciben como un anillo que envuelve el jardín. Habitaciones secundarias y la recámara principal mantienen la intimidad requerida, pero siempre en relación con el exterior, reforzando la premisa de que cada espacio se nutre de la naturaleza como parte esencial de su experiencia.
En el lenguaje material destacan los mármoles nacionales Santo Tomás y travertino, combinados con madera de nogal. Esta paleta dota a la residencia de una atmósfera cálida, donde la solidez pétrea convive con la textura de la madera, generando un contraste sereno y sofisticado.
El resultado articula así un equilibrio entre apertura y resguardo: un proyecto donde la arquitectura no sólo enmarca un jardín, sino que lo convierte en núcleo vital de la vivienda.









No hay comentarios:
Publicar un comentario