El pabellón de México en la Bienal de arquitectura en Venecia


Por: Eugenia González y Lorenzo Díaz

Durante nuestra visita a esta importante muestra no podíamos fallar al pabellón de México, mucho habíamos leído y escuchado de cercanos amigos que participan con sus proyectos pero no hay como constatar en carne y hueso lo acontecido.


Creemos que existe más de una lectura a lo que se presenta. Antes que nada es muy importante subrayar que es un hito el que México cuente finalmente con un pabellón como país y que el acuerdo que se logró con el gobierno de la ciudad de Venecia sea transexenal, sin duda nuestra presencia – si se maneja adecuadamente – abre una infinidad de posibilidades para los creativos mexicanos. En ningún momento este éxito debe de ser soslayado.

No cabe duda que la arquitectura en México está a la altura de lo que somos, la décima economía del planeta y un país con más de 105 millones de habitantes, pero a comparación de otros países creemos que lo que se presentó rayó en lo políticamente correcto. 


Todos los proyectos presentados son de enorme calidad arquitectónica y el tema que la curaduría escogió los aglomera bien, pero a nuestra forma de ver no dejan de ser un catálogo de proyectos y no una propuesta que proyecte hacia el futuro la visión que como país tenemos de este “terreno común” que tiene la arquitectura en nuestro nación y nuestra región.

El hecho de contar con un espacio es muy valioso, pero el que este no esté disponible (en teoría por dos años pero nosotros le calculamos 3 o 4 con el cambio de gobierno) es algo que se quedó calladito, como quien no lo quiere hacer evidente. Así que en un pequeño espacio, en el frontis de la iglesia de San Lorenzo las cosas se presentan apenas, de manera cumplidora. Logro si, asombroso, no.


México está presente en la bienal, pero como sentadito en la fila del fondo con la tarea hecha pero lejos de haberse presentado con el grado de excelencia que nuestra arquitectura merece. Un paso, pero aún muchas asignaturas pendientes. ¿Llegaremos?





Fotografía: Lorenzo Díaz

@lorenzodiaz y @EugeniaGG

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